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De pipetas, tubitos, rejillas y otros pecados capitales en las fachadas

on 24/03/2018

No me gusta dar mucha profundidad a los blogs, pero si alguien interesado lo desea, sólo tiene que enviarnos un correo, y explicaré en produndidad el tema.

El caso, abundante y sangrante, es que, un arquitecto diseña un edificio y lo dota de doble pared, con cámara de aire y aislamiento térmico al uso, para mejorar la eficiendia energética del edificio.

Con el tiempo, aparecen condensaciones en alguna de las viviendas, y algún “iluminado” decide que, como sabe más que el arquitecto, lo mejor es romper la fachada, y permitir que entre aire a la cámara, frío y húmedo, porque eso quitará la condensación…

Bueno, vayamos por partes:

Cuando el vapor de la vivienda atraviesa la pared, primero el tabique interno y luego la hoja de fachada, se va enfriando y llega un punto donde condensa (alcanzó el punto de rocío). Esto hace que se moje la zona más cercana a la calle cuando estamos en época fría.

En algunos casos, debido a que la fachada es de plaquetas, fibras de todo tipo, se ha hidrofugado de modo inadecuado, etc, ese vapor no consigue escapar, se mantiene dentro, sin que pueda la pared transpirar. La condensación intersticial-interior- que aparece, se vuelve perenne, permaneciendo todo el invierno, mojando los aislamientos y empeorando la eficacia de los mismos.

En estos casos, puede beneficiar colocar temporalmente una ventilación, para que la lana de roca, vidrio, celulosa etc se pueda secar pero, en todo caso, temporal, salvo que queramos dejarnos la jubilación en calefacción. Después se debe tapar y eliminar la causa que impide la correcta transpiración de la pared.

Al romper la fachada y poner un “tubito”, permitimos que entre aire de la calle, frío, húmedo e indeseable en la mayoría de casos.

Lo correcto: eliminar ese revestimiento no transpirable, que origina humedad en el interior de los paramentos, y sustituirlo por otro de más calidad, transpirable, que permita al vapor salir al exterior.

Y no: los edificios no necesitan “respirar” por ningún tubito de la fachada. Son las personas que viven dentro, las que respiran.

Ya lo sabe: no permita que en su edificio, de modo permanente, le pongan tubos en la fachada (pipetas) para que entre aire frío en la cámara. Le originará condensación en el tabique interno, porque se enfriará muchísimo, y no ahorrará usted en calefacción.

De pipetas, tubitos, rejillas y otros pecados capitales en las fachadas